De Salta al reconocimiento mundial: un joven astrónomo apuesta por hacer ciencia en Argentina
Red de SaltaUn joven salteño fue reconocido internacionalmente por su aporte al desarrollo de la ciencia. Se trata de Rubén Sández, un estudiante de Astronomía de 24 años que recibió el Premio Mundial de Ciencias Albert Einstein 2026, otorgado por el Consejo Cultural Mundial, en reconocimiento a su trayectoria académica.
Nacido en Salta y formado en el Instituto de Educación Integral, Sández está a punto de recibirse en la Universidad Nacional de Córdoba. Actualmente se encuentra en el último semestre de la carrera y trabaja en su tesis, con la expectativa de finalizar sus estudios en marzo.
Su investigación se desarrolla en el grupo de plasmas astrofísicos del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE), dependiente del CONICET. Allí estudia la actividad eruptiva de la corona solar, es decir, los mecanismos que provocan las tormentas y fulguraciones del Sol y permiten liberar enormes cantidades de energía.
A través de modelos matemáticos y simulaciones computacionales, busca comprender cómo funcionan estos fenómenos. Sus investigaciones también aportan al estudio del clima espacial, fundamental para anticipar posibles efectos de las erupciones solares sobre satélites, estaciones espaciales y otros sistemas tecnológicos.
La distinción internacional representa un importante reconocimiento a su formación y al trabajo que desarrolla junto a investigadores de distintas partes del mundo. Para el joven, también significa reivindicar el papel de las universidades públicas y del sistema científico argentino.
Pese a las dificultades que atraviesa el sector y a los ofrecimientos que recibió para continuar su carrera en el exterior, Sández tiene una decisión clara: quiere quedarse en Argentina. Ya se postuló a una beca doctoral del CONICET y espera los resultados para poder continuar investigando en el país.
En ese sentido, cuestionó la falta de presupuesto y las escasas oportunidades para los jóvenes científicos, aunque sostuvo que sigue apostando por su vocación.
Su mensaje para quienes sienten curiosidad por la ciencia es contundente: “Hacer ciencia en un país como el nuestro no es un capricho nunca, es un deber”. Una convicción con la que busca construir su futuro profesional sin dejar de apostar por la ciencia argentina.

